Por Nora Duncan

Nora Duncan

El avance de Connecticut con la implementación del Programa de Seguridad de Retiro de Connecticut ofrecerá a 600,000 personas sin un plan de ahorros de jubilación una oportunidad de construir un futuro financiero seguro para ellos y sus familias.

En el proceso, el programa que se convirtió en ley en 2016 y que comenzará en 2018 ayudará a reducir la enorme brecha entre lo que actualmente reciben los jubilados y lo que necesitan, además de reducir la dependencia a los servicios de seguridad social financiados por el Estado en el futuro. Un informe reciente del Instituto de Políticas Públicas de AARP descubrió que Connecticut ahorraría más de $90 millones en programas de asistencia pública entre 2018-2032 si los jubilados de bajos ingresos ahorran lo suficiente para aumentar sus ingresos de jubilación con sólo $1,000 al año.

AARP está contento que Connecticut está tomando un papel de liderazgo al enfrentar una crisis de ahorros de jubilación que se extiende a través de América. Somos uno de los pocos estados, como Oregon y Maryland, en ofrecer oportunidades a las personas de ahorrar para su jubilación en el trabajo. Hay un déficit estimado de ahorros de jubilación de 7 billones de dólares entre estadounidenses de tercera edad en los Estados Unidos, según datos del Centro para la Investigación de Jubilados en Boston College.

Los ahorros promedio de jubilación en hogares estadounidenses que se aproximan a la edad de jubilación son de $12.000. Tres cuartas partes de los hogares latinos tienen menos de $10,000 ahorrados para su jubilación, a comparación de la mitad de los hogares blancos. Esto se debe principalmente al hecho de que en el sector privado los latinos tienen 42% menos probabilidad de tener un plan de jubilación en comparación con los blancos.

El plan requerirá que todas las empresas de Connecticut de cinco o más empleados sin pensión u opción de un plan 401K participen en el programa de seguridad de jubilación. Será voluntario para los empleados, que serán registrados automáticamente pero podrán optar por salir, y no se requerirá que los empleadores coincidan las contribuciones.

La tasa de cotización de empleados por defecto para personas que optan por participar será del 3 por ciento de su pago, que irá a una cuenta privada Roth IRA que ellos elegirán de proveedores disponibles. Los empleados podrán aumentar o disminuir la tasa de contribución. El proveedor o vendedores de Roth IRA serán elegidos por un RFP manejado por la autoridad. La ley no agrega ningún costo adicional a los contribuyentes y ofrecerá a una menor dependencia a los servicios de seguridad social financiados por el Estado en el futuro.

Las deducciones automáticas salariales promueven el ahorro. De hecho, los estudios del Instituto de Políticas Públicas de AARP demuestran que las personas tienen 15 veces más probabilidad de ahorrar para su jubilación si pueden hacerlo a través de un programa de deducción salarial de su trabajo.

La nueva ley fue producto de la Junta de Seguridad de Jubilación de Connecticut (CRSB), copresidida por el Contralor del Estado Kevin Lembo y la Tesorera del Estado Denise L. Nappier, encargada de proporcionar recomendaciones sobre la eficacia de un plan de ahorros para los trabajadores en el estado sin acceso a dicho programa.

Hay muchos trabajadores de la clase media trabajadora en Connecticut que van rumbo a su jubilación financieramente desamparados. Esto es un tema que afecta a los trabajadores y sus familias que se ven obligados financieramente a retrasar su jubilación, lo que retrasa a toda nuestra economía estatal. El estado en última instancia, ahorrará dinero al ayudar a las personas a planificar su autosuficiencia de jubilación y evitar la dependencia de la asistencia pública.

Es alentador ver a los legisladores de Connecticut abordar un tema que afecta a todos en nuestro estado. Una encuesta mostró que tres de cada cuatro votantes registrados de Connecticut entre 35 y 64 años estaban preocupados porque algunos residentes no habían ahorrado lo suficiente para su jubilación y podían terminar dependiendo de la asistencia pública. Muchos están ansiosos por su propia jubilación y desean tener más dinero ahorrado.

Nora Duncan es la directora estatal de AARP Connecticut.

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