Por Melissa Preddy

Después de tres décadas de vivir con esclerosis múltiple, Jacqueline Williams, de 62 años, a menudo no puede levantarse sin ayuda, no conduce y tiene que luchar contra una confusa variedad de médicos, agencias de servicios sociales y normas de Medicaid para controlar su enfermedad crónica.

La cuidadora financiada por el estado, que visita su apartamento en Detroit durante cuatro horas cada día para ayudarla con la higiene personal y preparar comidas simples, le permite a Williams evitar mudarse a un hogar de ancianos. Ella dice que aprecia la ayuda, pero tenerla unas horas más le facilitaría las cosas.

“He aprendido a vivir con una comida al día”, dijo. “Sigo esperando poder recibir terapia física que me ayude a pasar más tiempo de pie”.

El objetivo del proyecto Disrupting Disparities de AARP Míchigan, que publicó un informe inicial en octubre, es ayudar a personas como Williams, que enfrentan barreras para la atención de la salud debido a factores como la raza, los ingresos y la geografía.

A partir de este mes, los líderes de AARP planean llevar las recomendaciones y los hallazgos de ese informe a los legisladores y a la oficina de la nueva gobernadora, Gretchen Whitmer (demócrata).

En una encuesta reciente a residentes de Míchigan en edad laboral, el 26% de los encuestados afroamericanos dijeron que se encontraban con salud regular o mala, en comparación con el 16% de los blancos. Los residentes negros son mucho más propensos a quedarse sin seguro médico, a dejar de tomar sus medicamentos o no tener acceso a especialistas.

Y la población creciente de adultos mayores en las áreas rurales de Míchigan puede tener dificultades para obtener tratamiento médico y otro tipo de apoyo para envejecer en su hogar.

El informe recomienda que un grupo de trabajo de la gobernadora investigue las disparidades raciales.

“Este informe es un llamado a la acción”, dijo Earlie Washington, profesora de Western Michigan University que ayudó a liderar el proyecto Disrupting Disparities.

Recomendaciones de AARP

• Mejorar la conectividad a internet y el acceso a la telemedicina.
• Preservar el programa de expansión de Medicaid del estado, Healthy Michigan, y ayudar a sus afiliados a manejar enfermedades crónicas.
• Aumentar el apoyo para el cuidado en el hogar, que generalmente es menos costoso que el cuidado en un hogar de ancianos. Eso incluye dar apoyo financiero a los aproximadamente 1.3 millones de residentes de Míchigan que cuidan de amigos y familiares, y más fondos públicos para los cuidadores en el hogar remunerados.

Míchigan ocupa el puesto número 40 en el país en gastos para servicios de cuidados en el hogar y la comunidad para adultos mayores y con discapacidades. Más del 75% de los fondos para Medicaid y servicios a largo plazo del estado se utilizan para la atención institucional.

“Por cada dólar de Medicaid que se gasta subsidiando a alguien en un hospital o en un hogar de ancianos, podemos ayudar a tres personas en el hogar”, dijo Paula Cunningham, directora de AARP Míchigan.

Gastar más en capacitación y salarios más altos para los trabajadores de atención directa podría aliviar una crisis de reclutamiento, recomienda Marion Owen, directora ejecutiva de la Tri-County Office on Aging en Lansing.

“Tenemos a 100 personas en una lista de espera para recibir cuidados en el hogar”, dijo. “Y hay 200 en otra lista, incluidos los cuidadores familiares que esperan unas horas de descanso. Eso es una crisis; sin embargo, creo que el salario promedio para los cuidadores es de $9 la hora. Este es un trabajo difícil que merece más respeto y apoyo “.

Lee “Disrupting Disparities” en aarp.org/mi (en inglés).

Melissa Preddy es escritora y vive en Plymouth.

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