Por Michelle Crouch

Cuando los pacientes llegan a la sala de emergencias durante el turno de noche en el Hospital St. Luke’s en Columbus, pueden ver a un médico mucho más rápido que antes, pero el médico puede que esté en la pantalla de una computadora.

Es un cambio que la mayoría de los pacientes están felices de hacer, expresó Kimberly Vaughn, una enfermera de St. Luke’s.

“Al principio era un poco escéptica, pero ha sido maravilloso”, agregó. “Nuestros pacientes son admitidos más rápido, y podemos empezar su tratamiento antes”.

El hospital, en el suroeste rural de Carolina del Norte, utiliza un sistema de atención virtual para conectar a los pacientes con médicos externos.

La configuración incluye una computadora con una pantalla grande y una cámara que el médico remoto puede manipular para examinar al paciente de cerca. Incluso hay un estetoscopio que transmite los sonidos del corazón, los pulmones y el sistema digestivo.

El crecimiento de la telemedicina hospitalaria se ha disparado. Tiene el potencial de proporcionar atención en áreas rurales, donde los residentes no podrían ver a un proveedor de otra manera, y de acortar los tiempos de espera de atención primaria para los pacientes en todas las áreas.

Sin embargo, los defensores de la atención de la salud dicen que se necesita legislación para abordar las barreras a nivel estatal, que han dificultado la expansión de la telemedicina en todo Carolina del Norte y más allá de los entornos hospitalarios.

Más comodidad, costos más bajos

“Hemos visto un interés creciente en las herramientas de telemedicina que pueden transformar la atención, apoyar a los pacientes en el manejo de su salud y aumentar el acceso a la atención de alta calidad”, señaló Brian Cooper, jefe de personal de Bluedoor, una consultoría de salud digital de Chapel Hill, coautor de un informe estatal sobre telemedicina.

Todavía hay mejoras en las que el estado podría invertir, destacó Cooper. “Nuestros modelos de pago, nuestras políticas y nuestra infraestructura de banda ancha no han estado a la altura de la tecnología. Se requiere una transformación cultural”.

La telemedicina no tiene la intención de reemplazar la atención en persona, dijo Charmaine Fuller Cooper, subdirectora estatal de defensa de derechos, de AARP Carolina del Norte.

Pero la telemedicina tiene el potencial de hacer que sea más conveniente y menos costoso para las personas visitar al médico, obtener segundas opiniones y monitorear las enfermedades crónicas.

Fuller Cooper agregó que AARP Carolina del Norte instará a la Asamblea General a establecer estándares para apoyar la expansión de la telemedicina este año y a trabajar para desarrollar políticas que mejoren el acceso a la atención médica para todos.

La telemedicina está limitada sin internet de alta velocidad o servicio de teléfono celular. Abordar la asequibilidad de esos servicios también es una preocupación, expresó Fuller Cooper.

Se estima que 638,000 residentes todavía no cuentan con la velocidad mínima de banda ancha de 25 Mb/s (megabits por segundo) para las descargas, según la definición de la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones). Otros carecen completamente de acceso, en especial en las regiones rurales y montañosas.

Los representantes estatales Donny Lambeth (republicano por Winston-Salem) y Josh Dobson (republicano por Marion) presentaron el año pasado una legislación que habría determinado una definición de telemedicina, exigido el consentimiento del paciente y establecido normas.

Aunque el proyecto de ley recibió apoyo bipartidista, fue aplazado para su mejora.

AARP planea instar a que se apruebe una medida de telemedicina esta primavera. Para inscribirte para recibir alertas sobre este y otros temas, visita action.aarp.org (en inglés).

Michelle Crouch es una escritora que vive en Charlotte.

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