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Consejo del día: 10 tipos de seguro que no necesitas

Los riesgos son inevitables en este mundo, y esa es la razón por la que tenemos seguros: para mitigarlos. Por el precio de una prima, transfieres parte del riesgo a la compañía de seguros y a cambio recibes un pago si se presenta un problema. El objetivo es reducir tu vulnerabilidad ante una pérdida repentina y potencialmente catastrófica, y proteger así tu patrimonio financiero y el de tus seres queridos. En teoría suena bien, pero algunas formas de seguro no son necesarias o quizás no valgan la pena.

Para ahorrar dinero podrías autoasegurarte hasta cierto punto, trasladando una parte de tu dinero a un fondo de emergencia para utilizarlo si se produce un imprevisto. “Si una persona tiene la disciplina de acumular los ahorros adecuados, puede evitarse gastos de seguro innecesarios”, dice Charles Sachs, planificador financiero certificado (CFP) de Kaufman Rossin Wealth en Miami, Florida. Un ejemplo, dice, es un plan de seguro médico con costos de bolsillo bajos. “Son más caros que los planes con deducibles más altos en los que dependes de tus ahorros, en caso de necesitarlos”.

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Pero algunos tipos de pólizas de seguro no tienen mucho sentido, dice Nicholas Bunio, un planificador financiero certificado (CFP) de Retirement Wealth en Berwyn, Pensilvania. Lo crea o no, una póliza de seguro estándar para propietarios de viviendas en su estado cubre erupciones volcánicas, que no han ocurrido en 50 millones de años, pero no sumideros, que han causado graves daños a las viviendas recientemente.

Puedes comenzar buscando redundancias en toda su cobertura de seguro, dice Bunio. Sus padres jubilados tenían cobertura adicional dental y de la vista. “Cancelarla les ahorró más de $100 por mes”, dice.

Para determinar si cierto tipo de póliza es superfluo, mira el riesgo potencial, la probabilidad de presentar una reclamación, y el costo de protegerte contra ese riesgo, dice Landon Tymochko, planificador financiero certificado de Leslie Roper Day & Associates en Folsom, California. Además, debes considerar si la póliza sigue siendo necesaria, dada tu edad y circunstancias. A continuación, se presenta una lista de productos de seguros que a menudo no tienen sentido para muchas personas.

1. Seguro de vida después de la jubilación​

El seguro de vida tiene por objeto proteger a tus seres queridos de la pérdida de ingresos si te ocurre algo. Es necesario dependiendo de tu edad y tu situación financiera, dice Geoffrey Owen, CFP de Front Porch Financial Advisory en Charlotte, Carolina del Norte. Si tienes deudas y tu cónyuge y otras personas dependen de ti, puede ser una buena opción. Puede que no lo sea si tienes poca o ninguna deuda y tu patrimonio de jubilación es significativo. “Las pólizas de seguro de vida total no tienen sentido para quienes no tienen una justificación obvia, eso incluye a quienes tienen un plan patrimonial de alto valor neto”.

2. Cobertura de gastos finales​

​Estas pólizas se anuncian mucho para personas mayores de 50 años. ¿Necesitas una? No, si tienes pocas deudas y bienes sustanciales; sí, si todavía estás construyendo ese patrimonio y quieres evitarles a tus seres queridos la carga de cubrir tus deudas pendientes, los gastos médicos al final de la vida y los gastos funerarios, en caso de que fallezcas repentinamente. El seguro de vida a término podría ser una opción más económica (con una cobertura mucho mayor) si es relativamente joven y puede pasar una revisión médica. Sin embargo, las tarifas aumentan a medida que envejece.

3. Seguro de cáncer y otras enfermedades

Un excelente seguro de salud es esencial, dice David Haas, CFP de Cereus Financial Advisors en Franklin Lakes, Nueva Jersey. "Pero es posible que sus problemas de salud no sean cáncer o que no requieran hospitalización. El seguro contra el cáncer y la hospitalización es una pérdida de dinero cuando se compara con un mejor seguro de salud. No es un reemplazo”.

4. Seguro de vida para tus hijos o nietos​

Cuando se le preguntó por este tipo de seguro, George Gagliardi, un CFP de Coromandel Wealth Management, en Lexington, Massachusetts, hizo una buena pregunta: “Tus hijos no son fuentes de ingresos, así que ¿por qué necesitas asegurarlos?”. Añade que los seguros de vida para niños suelen venderse como seguros a plazo, que no tienen valor en efectivo. Aun así, en esta época de la COVID-19 y la posibilidad de tener problemas de salud más adelante, algunos padres han comprado un seguro de vida total para garantizar la asegurabilidad de sus hijos en el futuro. Aunque inicialmente los adultos tienen estas pólizas, pueden transferirlas después a los hijos. Además, si el niño fallece a causa de la COVID o de sus complicaciones, el pago puede utilizarse para los gastos médicos y los gastos funerarios. Tu planificador financiero puede tener más ideas sobre el tema.

​​5. Seguro por discapacidad a medida que envejeces​

Tener un seguro por discapacidad es una medida responsable. Sin embargo, muchas personas lo conservan más tiempo del que deberían, observa Seth Benjamin Mullikin, CFP de Lattice Financial LLC en Charlotte, Carolina del Norte. Como este seguro solo paga hasta los 65 años, el número de años que podrías cobrar tras una lesión o enfermedad discapacitante se reduce con el tiempo. “Una persona de 35 años que pague la misma prima podría cobrar durante 30 años; si tiene 62, podría cobrar solo durante tres”.

6. Seguro de vida hipotecario

Una póliza que haga el pago de tu hipoteca si tú no puedes hacerlo podría parecer razonable, pero esas pólizas tienen un alcance limitado. Tus seres queridos no recibirán ningún beneficio económico adicional, como ocurriría con una póliza de seguro de vida, que además podría ser menos costosa. Por otra parte, cuanto mayor seas y más pagues la hipoteca, menos necesitarás ese tipo de cobertura. Sin embargo, las primas seguirán siendo las mismas.

​7. Seguro de protección garantizada (GAP)

Este seguro paga la diferencia entre la cantidad permitida por la pérdida total de tu auto nuevo o usado y el saldo de tu préstamo o arrendamiento bancario. Si pones menos del 20% de cuota inicial y decides pagarlo en un período largo —por ejemplo, en cinco años—, el seguro GAP puede tener sentido. Pero consérvalo solamente por el tiempo en que el saldo del préstamo sea mayor que el valor del auto.

8 Seguro para el teléfono móvil​

Ni te molestes. Mantente con la garantía del fabricante, que cubre defectos o mal funcionamiento. La tecnología tiende a volverse obsoleta muy rápidamente. Además, estas pólizas a menudo tienen tarifas deducibles, y no tendrás nunca un teléfono nuevo como reemplazo, sino uno reparado del mismo modelo o uno equivalente. 

9. Seguro contra abolladuras 

Este seguro cubre la reparación de las abolladuras y golpes que puedan producirse, con primas que varían entre los $300 y los $600 al año. Arreglar una abolladura de una pulgada puede costar entre $60 y $110, y entre $25 y $50 más por cada media pulgada. Y todavía tendrás que pagar el deducible, que probablemente será de $500 a $1,000. Saca la cuenta, probablemente no vale la pena. (Si realmente estás preocupado, puedes aumentar tu cubierta contra todo riesgo o contra choques).

10. Seguro para automóvil de alquiler​

Si tu seguro de auto cubre el alquiler de vehículos, rechaza la póliza que te ofrezca la empresa de alquiler de autos. "La mayoría de las pólizas de seguro de auto lo cubren", dice Owen. Es posible que tu tarjeta de crédito también proporcione seguro para autos de alquiler, pero lee la letra pequeña para determinar si es adecuado.

por: Patricia Amend, AARP
Patricia Amend es autora y editora de estilos de vida desde hace 30 años. Ha sido redactora de planta en la revista Inc., periodista en Fidelity Publishing Group y redactora principal en Published Image, una empresa de educación financiera que fue adquirida por Standard & Poor's.

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