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Las necesidades de los cuidadores son la principal prioridad en la agenda de activismo de AARP

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Ginny Creager recibió poca instrucción sobre cómo curar la herida de su marido Scott después de la cirugía. — Foto: Chris Hinkle

Por Miriam Davidson

Nueve meses después de que a su marido le colocaran un marcapasos, Ginny Correa Creager se horrorizó al ver, un día del año 2012, cables que salían de una herida sangrante en su pecho.

Luego de que Scott Creager, ahora de 86 años, fuera sometido a una cirugía de urgencia para colocarle otro marcapasos, Ginny, de Litchfield Park, y que entonces tenía 71, recibió una caja con suministros médicos y la indicación de que debía evitar que la cavidad que había dejado el primer dispositivo se infectara.

“Me querían explicar en cinco minutos cómo debía curar esa enorme herida”, señaló. “No es lo mismo que cambiar un vendaje. Les dije: ‘Tengo un doctorado (Ph.D.), pero no en enfermería’”.

Ginny Creager, educadora jubilada, es una de los alrededor de 1.3 millones residentes de Arizona que presta cuidados a largo plazo a un ser querido.

Según un estudio reciente del AARP Public Policy Institute, estos cuidadores familiares brindan servicios no remunerados por un valor estimado de $9,400 millones ($9.4 billion) anuales.

AARP Arizona está respondiendo a estas preocupaciones al hacer de los cuidadores una prioridad legislativa para el 2015.

Arizona es uno de varios estados donde los defensores de derechos ciudadanos están trabajando para lograr la aprobación de la Caregiver Advise, Record, Enable Act (Ley CARE; Aconsejar, Señalar y Posibilitar a los Cuidadores). La medida exigiría que los hospitales capaciten a los cuidadores familiares, brindándoles las destrezas necesarias para ayudar a reducir las costosas readmisiones hospitalarias.

Entre otras cosas, la Ley CARE:

  • Le permitiría al paciente designar a sus cuidadores al ser hospitalizado.
  • Le exigiría al hospital que notifique al cuidador familiar antes de que el paciente sea dado de alta o transferido.
  • Le exigiría al hospital que les brindara una explicación e instrucciones en vivo sobre las tareas médicas a realizar —incluidas la administración de medicamentos, inyecciones, curación de heridas y procedimientos para el movimiento del paciente, tal como de una cama a una silla de ruedas— directamente a los cuidadores familiares, la mitad de los cuales llevan a cabo ese tipo de tareas en casa.

Creager, quien aprendió a atender la herida de su marido gracias a un médico amigo y a una enfermera de cuidados en el hogar, dijo que podría haber sacado provecho de la Ley CARE.

“La gente no debería tener que afrontar estas situaciones sin la ayuda de terceros”, sostuvo.
La Arizona Hospital and Healthcare Association (Asociación de Hospitales y Atención Médica de Arizona) no se ha pronunciado respecto de este proyecto de ley.

Aumento en la demanda de cuidados a domicilio
El crecimiento de la población mayor de Arizona —para el 2030, más de la cuarta parta parte de los residentes del estado tendrán 60 años o más— también hará crecer, según se prevé, la demanda de cuidados a domicilio remunerados. Arizona es uno de los alrededor de dos docenas de estados que no exigen una licencia para la provisión de cuidados no médicos a domicilio.

“Quienes te hacen las uñas o te cortan el cabello a domicilio están más regulados que muchos cuidadores que van a tu casa, cierran la puerta y se quedan allí con tu madre”, sostuvo Steve Jennings, director asociado para la defensa de derechos, de AARP Arizona.

AARP Arizona apoya las propuestas existentes para fijar estándares entre los proveedores de servicios de salud a domicilio, explicó. En particular, respalda las cláusulas relativas a la “delegación de tareas de enfermería” que permiten que cuidadores remunerados, debidamente capacitados, se hagan cargo de tratamientos tales como la administración de medicamentos orales y gotas oculares.

Algunas otras prioridades para la sesión que comienza el 12 de enero son:

  • Defensa de los consumidores de servicios públicos ante la Arizona Corporation Commission, ente regulador de dichos servicios, para asegurar que las compañías proveedoras de los mismos documenten y prueben adecuadamente sus casos antes de aumentar las tarifas.
  • Trabajar en contra de las prácticas de préstamo abusivas a través del cumplimiento de los límites sobre las tasas de interés, como así también garantizando plazos razonables y protecciones para los solicitantes de préstamos otorgados sobre títulos de automóviles.
  • Apoyo a los planes de pensiones públicos y privados para garantizar que los adultos mayores residentes de Arizona tengan el ingreso y los servicios que necesitan para la jubilación.

Los defensores de derechos de AARP juegan un papel importante en la protección y el cuidado de los residentes de Arizona de 50 años o más, expresó el voluntario de larga data Leonard Kirschner, de 78 años, médico de Litchfield Park, que intercede en favor de los adultos mayores en asuntos relacionados con Medicare y Medicaid.

“El papel de los defensores de derechos es informar a los funcionarios del Gobierno lo que realmente quiere la gente que ellos representan”, explicó.

Los defensores voluntarios son siempre bienvenidos; comunícate con AARP Arizona llamando sin cargo al 866-389-5649 o en azaarp@aarp.org.
Miriam Davidson es una escritora que vive en Tucson, Arizona.

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